martes, 17 de noviembre de 2009


Veteranos de Malvinas

El peor de los olvidos como patrimonio argentino

Pasan los sucesos sin importar el mundo implicado en ellos y con el ambiente festivo junto a las banderas al unísono de cánticos que se tornan invariables en nombre de la argentinidad, de la patriada de algún héroe sin importar su fuente, sea futbolístico, político, deportivo o militar, no hay distinciones ni tiempo de pensar lo que sucede.

Todavía parece como si fuera ayer cuando por abril del 82, un Galtieri pretendía dar el último manotazo de ahogado en el mayor de los eufemismos al anunciar la ocupación Argentina en un territorio tan cercano como desconocido, aparejó la mayor de las manifestaciones populares propias de un amnésico crónico.

Y en ese transcurrir, es cuando aparece otro rasgo de la argentinidad, el ser propio al triunfo y ajeno al fracaso a la vez, el ser familiar o vecino del héroe o borrarse del que sufre el fracaso en el ambiente discriminatorio de la más intima y fría soledad.

Es el derrotado, el “fracasado” quien en un instante es enajenado no solo de apego sino que de toda memoria y de toda reflexión que implique formar un espejo en esa misma persona y que evita como algún tipo de distorsión toxica la percepción de que el que esta del otro lado por esas cosas de la vida puede ser el que evita esa relación.

En esta simple reflexión descansa la propuesta de un análisis introspectivo en una sociedad dada y es cuando surgen las conclusiones de que en el más profundo de los triunfalismos a su vez es el peor de los narcotizantes para el pueblo argentino que siempre esta bien predispuesto a ocupar los alrededores de la Plaza de Mayo o el Obelisco, hondeando sus banderitas para hacerse uno con el mayor de sus efímeros éxitos.

El mismo pueblo que se olvidó de recibir a los jóvenes combatientes de Malvinas al volver del fracaso de su guerra y que solo ocupan ínfimos espacios los primeros días de abril de cada año, como si fuera una actitud que alcanzara, que satisfaga una especie de deseo que conjugan la identidad y el patriotismo pero que después ya no parece tan necesario.

Aquellos triunfalistas que son concientes de esta actividad y al mismo tiempo pretenden escudarse en el pretexto de una guerra patrimonio de una dictadura, que no tuvo sentido más que para prolongar una muerte más que anunciada, en la validez de su alegato, también descansará la insensatez de no contar con el don de patria y el arrojo que tuvo el combatiente en ínfimas condiciones y mal alimentado.

Esa infinidad de condiciones en las que se presentan vigentes se da cuando los actuales focos de atención están puestos en otras escenas en discriminada actualidad, tanto de las agendas políticas, como en las mediáticas, e inconcientemente en nombre de un triunfalismo efímero atentan contra un bien prodigio: la memoria como valor cívico y bien ciudadano.


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Setentismo

En el simplismo de eliminar ideas.

Buena parte del discurso llevado adelante en la política Kirchnerista, fue el determinante que activó algo más que un espíritu de un revisionismo muy fresco y a su vez muy vehemente, al comprender que gran parte de la sociedad argentina que protagonizó la década del setenta y sentó las bases de los noventa todavía tienen mucho por hablar.

En un contexto de fuertes crispaciones sociales marcadas tanto por una crisis económico-social personificada en olas de despidos y protestas, hay una gran responsabilidad por parte de los partidos políticos por polarizar el flujo de las ideas y absolutizar o separar muchos conceptos que bien podrían contribuir a comunes sociales de la mano, se tienden a generalizar ideales y que en ese proceder se pierda esencia de utilidad.

En ese proceso ha caído un conjunto de ideas, de formas de sentir la vida y especialmente el rol de la política, como lo fue el setentismo: simplificadamente ligado sobre la figura de montoneros, la pólvora y la muerte más que en la acción y el compromiso civil, en un simple un ejercicio que tiende a desarticular la riqueza de una idea completa por el rechazo de una de sus dimensiones.

Es constante el modo como se personifica una idea hacia una persona y como esta es deformada y rechazada en pos de la negación hacia el personaje, el concepto o idea pierde su multiplicidad de matices que podría contribuir al porvenir de una sociedad y queda estancada, anulada y pegada a su supuesto portador en una operación tan simple como vaga.

Y más allá de la asociación de la pareja presidencial hacia el setentismo, con todo lo que puede implicar, el criterio de esta idea de implicación, involucramiento y lucha por una mayor justicia social quedó anulado, por quienes piensan un país polarizado más allá de entenderse oficialista u opositor.

Una fuerte actitud hacia quienes menos tienen y una fuerte importancia hacia el mundo político, más puntualmente visto como una atención hacia las decisiones que hoy no son de acostumbrar y se esta lejos de eso, son implicaciones del setentismo que a su vez quedaron atrás por ese simplismo de encasillar ideas con personas y que estos valores pierdan su vigencia.

Ideas como estas lograrían poner otro color en discusiones tan importantes y hasta ahora monótonas como el quehacer social de la política, hacia los nuevos emergentes, tocados por la crisis y en tiempos en los cuales se ha innovado desde el desplazamiento de los carenciados en la creación de “fuerzas de choque” de dudoso proceder por parte del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Es evidente que ante estos hechos y los que se avecinan, en marco de políticas sociales o hurgando más fino en los derechos humanos, existe una firme convicción de que algunas ideas es mejor dejarlas atrás por el mero simplismo de la buena imagen.


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Panorama poco claro


Sumidos en casi el más remoto de los silencios, aunque operando como nunca dentro de los mismos y con el devenir político bosquejando un mapa de nuevas alianzas, el oficialismo y la oposición buscan las adherencias menos pensadas en vísperas del trato sobre la ley de medios audiovisuales por parte del senado.

En un clima trenzado por sucesos poco claros, presión por parte de los medios de comunicación interesados, intercambios de favores y necesidades políticas, se anticipa un clima prolongado de tensión similar o peor al de las maratónicas sesiones por el tratamiento por las retenciones móviles.

Es evidente que ante este suceso, un holding con grandes implicaciones -no solo en lo patrimonial, sino que casi por momento políticas- como el Grupo Clarín, contribuye a volcar toda su agenda en denunciar sistemáticamente al oficialismo y junto a ciertos sectores localizados de la oposición, que causalmente comparten intereses con el multimedio, contribuyen a quitarle legitimidad al debate por la nueva ley de medios audiovisuales.

Claro ejemplo de esto es el tratamiento que se hace sobre los hechos sucedidos en Corrientes, donde habita un clima poco claro, por el repentino cambio en la posición de la senadora Dora "Anahí" Sánchez producidó por una lista de causas turbias para esa gobernabilidad: el asesinato de un periodista con fuertes vínculos políticos por un lado, problemas para pagar a los empleados estatales, ambas apuntan en la figura de Arturo Colombi devolviéndole el favor al estado en cambio de “protección”.

Aunque por el potencial costo que podría resultar eventualmente por “embarrar la cancha” otra vez como ya sucedió en la cámara de diputados, buena parte de la oposición ahora pretende discutir la ley y profundizar en ciertos artículos y no solamente ante el fracaso del plan de anular el debate, sino por la resignación de que el oficialismo obtendrá la aprobación de la ley general.

Gran parte de la oposición que se despego de intentar otra deslegitimación, se traduce en el radicalismo y el peronismo disidente, que acuden a una arriesgada estrategia de seducir adeptos en las posibles “ovejas descarriadas” del oficialismo, no con una misión “conciliadora” sino con el pretexto de tratar los polémicos artículos y prolongar indefinidamente el debate hasta cuando se pueda.

Ante este panorama, en un marco tan característico por el discurso polarizado, no solamente por parte del oficialismo, sino que con una oposición que presenta marcadas fisuras, además de no encontrar puntos comunes y sin quitar un multimedio marcando una presión constante, el debate corre riesgo de perder la claridad y la rigurosidad que merece.


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En busca de puntos comunes.


El Mayo Francés configuró un interesante esbozo de convicciones constituidas por el contenido reaccionario que unió tanto al mundo obrero y como el estudiantil y persiguió durante cuarenta años su concreción en una estructura lejana a lo absolutista y con la capacidad de ofrecer derechos efectivos hacia las poblaciones.

A diferencia del ejemplo argentino, estudiantes y obreros, estos últimos disfuncionales ante la sus representantes en los sindicatos y ya lejos de aquel “alpargatas si, libros no” parecen no encontrar puntos en común, en un contexto donde se avecinan tiempos de crispación social.

En un ambiente en el que los medios de comunicación con mayor poder, contribuyen a desplegar una nebulosa ideológica y política en el simple tratamiento de polémicas carentes de análisis que pueden resultar potencialmente perjudiciales para empresas extranjeras, como en el caso de Kraft Foods, dejan prácticamente a los trabajadores aislados de toda defensa ante cierto prejuicio facilista por parte de la opinión publica.

Fuera de ese marco, pero mas ligado de lo que se puede imaginar, existe otra puja en la cámara de senadores por la media sanción de la ley de servicios audiovisuales, que ofrecería un acceso a la creación de contenidos a una porción muy importante de los estudiantes, que mantienen además a causa de la descentralización de las universidades, una firme ligazón poblacional, y hasta familiar en muchos casos con el sector obrero.

Este cuadro y la posible cercanía de obreros con estudiantes, no solo en el trato habitual, sino expresamente en preocupaciones y fragilidades comunes, podría plantear la posibilidad de un nuevo vínculo, en donde plasmar otra voz e insertar cierto peso en ante la opinión publica, el debate cotidiano y mucho más importante las principales esferas de decisión.

Por el otro lado, aparecen personificadas en el debate por la nueva ley, un cúmulo de las viejas ideas que enfrentó el ideal del Mayo Francés: políticos que representan concentraciones de medios de comunicación que quieren resguardar su patrimonio y amenazan con un pretexto más patrimonial que cívico con el caos constitucional si se logra la sanción de la ley.

Ante estos personajes y salvando tanto las distancias como las eventuales consecuencias que pueden ocurrir, el conflicto laboral en Kraft Foods y el conflicto de la ley de servicios audiovisuales que representan no solo al poder, sino que a una posible participación cívica, pueden conectarse algunos puntos principales de la herencia ideológica del Mayo Francés para una eventual lectura de los acontecimientos que sobrelleva la Argentina.

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viernes, 2 de octubre de 2009

Más allá de las interpretaciones históricas


La disputa histórica sobre las causas que impulsaron la manifestación recordada como el día de la lealtad peronista, confronta tanto las líneas de la gestación de una nueva clase obrera como el comienzo de un movimiento sindical organizado, es evidente que esta fecha formalizó un proceso de construcción del poder por parte de Juan Domingo Perón.

El 17 de octubre significó una explosión en cuanto a la dimensión simbólica de la clase obrera como fuerza legitima y autentica dentro de la sociedad y política argentina, alimentada desde el enemigo común identificado en la prensa y la universidad responsables del encierro de su líder.

Aunque no sería descabellado pensar que el peronismo incipiente pudo articular la formación de las clases obreras, compuestas por las inmigraciones tanto internas como externas, en cuanto sus composiciones, pero también aprovechó los comienzos de una estructura y disposición por parte de los sindicatos.

Por un lado, la concepción de justicia social, construyó la avidez de un nuevo proletariado que hambriento y despojado de identidades culturales por parte de las elites, quería formar parte –al menos imaginariamente- de la lupa del Estado. Supo ser el aliado y el material conductor que permitió éxito peronista en la construcción de poder.

Perón además pudo manejar los tiempos y las situaciones para poder sacarse de encima el pesado escollo que le significó el conservadurismo, sabiendo aliarse con otros movimientos políticos como FORJA, que aunque aportaron una mirada alternativa también se tradujó en incluir facciones que sabían leer el naciente sentimiento obrero.

Por otro lado, los principios de la organización sindical se vieron formados en proceso de la rápida industrialización de los años treinta por un lado y las sangrientas referencias de la Patagonia rebelde y los talleres Vasena por otro, antecedentes de la lucha por salario, condiciones y tiempo de trabajo de los obreros.

Cipriano Reyes, conformó la conducción de los ánimos enervados personificados en obreros que movilizan el 17 de octubre, aunque esto solo fue antecedente del fuerte segmento que significo el sindicalismo organizado para el poder peronista, otro aliado que supo sumar estratégicamente para conformar su legitimidad.

Estos datos son útiles para comprender que las dos alternativas puedan articularse y bien complementarse, al contrario de ciertas críticas que pretenden fragmentarlas, el mito viviente del peronismo pareció superarlas y traen a colación un universo mucho más amplio con repercusiones que se ven cotidianamente.


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martes, 29 de septiembre de 2009

Una reforma que influyó al mundo.

Con el advenir del siglo XX, denominado por Eric Hobsbawm como un siglo “corto” caracterizado por el derramamiento de sangre en defensa de ciertas ideas que acérrimamente contrastaban en las formas de organización de las sociedades en ese momento contemporáneas, surgió un nuevo estrato de hombre, hijo de las primeras burguesías dispuesto a defender y revindicar su lugar.

Ciertos síntomas de cambio se asomaron desde afuera a una nueva configuración argentina, a un fiel reflejo de lo que sería el mundo, aunque este país también le contribuyó con la audaz Ley Electoral Nº 8.871 -Ley Sáenz Peña-, que reemplazó el voto calificado por el sufragio universal.

Un nuevo mapa en configuración llevó consigo la presencia de nuevos protagonistas indispensables para lo que seria el nuevo siglo, pero como se ha señalado antes en construcción, esta instancia entrañó concretos pasos importantes en el encuadran perfectamente la reforma universitaria de 1918.

Esta etapa implicó acciones tanto arriesgadas como aventureras si se tiene en cuenta las repercusiones que se sienten, pero también necesarias si se quiere analizar la real secuela que existen en los aspectos básicos y que conciernen a las actuales casas de estudios superiores, no solo en argentina sino también en Latinoamérica.

Es difícil imaginar, con una educación plena, las condiciones pasadas en que las cátedras eran rehenes de la arbitrariedad o que los contenidos dependían del dominio escolástico y clerical en la educación superior, era evidente que el cambio que implicó la reforma o su misma esencia pudo provenir de la misma Europa, que se debatía desmitificar el mismo objeto de las ciencias.

Y es aquí cuando entra el verdadero efecto de la relevancia de esta reforma, hija de los oriundos de aquella ley de educación común de 1884, nuevos protagonistas de una nueva Argentina que permiten poner esta acción en el mismo peldaño que la ley Sáenz Peña, y ser la potencial sustancia de lo que significó también el Mayo Frances del 68.

Ya no se puede hablar de un proceso sociohistórico netamente argentino, sino que ante tales evidencias y factores, se convirtió en una reforma importante que ante tales instancias influyó, y difundió la esencia de un nuevo siglo, que pese a ser sangriento, en otras formas doto al hombre de un carácter democrático y pluralista.

Con este panorama y con un nuevo siglo que ya dejó de asomar para convertirse en realidad, es difícil de predecir si surgirán como resultado de los cambios externos, como en aquel momento, nuevas personas con el mismo espíritu de emprender, aventurar y dictar nuevas normas o virtudes y que estas sean relevantes para nuevas necesidades desde Argentina al orden mundial.


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Globalización: del contenido a las formas

Actualmente y bajo un proceso en el que la noticia se hizo ficción, repercuten más las formas que los contenidos, aunque estos últimos no pierdan su vigencia, son evidentemente momentos donde se han asentado nuevas reglas tecnológicas y nuevas estrategias en el cómo decir más que en qué decir.

Bajo un proceso de globalización donde se produjo una desolidificación y nueva plasmación de valores e identificaciones, el medio grafico, sufrió el atravesamiento de nuevas modalidades en su enunciación, retroalimentada desde una nueva concepción del lector, que busca el aliciente de las nuevas y espectaculares formas de expresión para los mismos viejos temas.

De esta manera, el replanteo que significó el nuevo mundo de la globalización, y de la expresión, significó también una nueva forma de plantear la pauta publicitaria de cada día, la cual que es significante para la subsistencia del medio y motorizo un nuevo impulso en la forma de redacción, selección y retroalimentación de contenidos.

Las estrategias de redacción, pueden constar temáticas, formas de abordarlas, o quienes lo hacen, teniendo en cuenta que esta época también significa la mediatización constante de los periodistas en cuanto a la concentración de medios que ofrece la posibilidad de poder leer los domingos, al mismo periodista por el cual se simpatiza en televisión, lo que constituye una especie de guiño para el este nuevo lector estratificado.

Esto sumado a una nueva estética, que por momentos se acerca a ciertas expresiones cotidianas conformadas como otros guiños, que plantean también una nueva figura de un nuevo lector devenido a consumidor, estratificado y diversificado por los distintos procesos de identificación que implican estos últimos tiempos.

De esta forma, las nuevas reglas del mercado trastocaron el tratamiento de la información, estratificando también, las formas de expresión y la diversidad de mensajes, de acuerdo al nuevo lector y esto hace que la vida del medio dependa de ciertas expectativas más vinculadas al comercio, estableciendo así nuevos contratos de lectura y a colmar ciertas expectativas, no solo para el lector, sino para el posible comerciante.

Ya no se puede hablar de los contenidos solamente, o no se puede hacer análisis solo de lo que el medio dice, la globalización implicó una nueva forma de análisis que no solo implica a estos contenidos, sino que requiere una mirada más contemplativa a las formas.

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