La disputa histórica sobre las causas que impulsaron la manifestación recordada como el día de la lealtad peronista, confronta tanto las líneas de la gestación de una nueva clase obrera como el comienzo de un movimiento sindical organizado, es evidente que esta fecha formalizó un proceso de construcción del poder por parte de Juan Domingo Perón.
El 17 de octubre significó una explosión en cuanto a la dimensión simbólica de la clase obrera como fuerza legitima y autentica dentro de la sociedad y política argentina, alimentada desde el enemigo común identificado en la prensa y la universidad responsables del encierro de su líder.
Aunque no sería descabellado pensar que el peronismo incipiente pudo articular la formación de las clases obreras, compuestas por las inmigraciones tanto internas como externas, en cuanto sus composiciones, pero también aprovechó los comienzos de una estructura y disposición por parte de los sindicatos.
Por un lado, la concepción de justicia social, construyó la avidez de un nuevo proletariado que hambriento y despojado de identidades culturales por parte de las elites, quería formar parte –al menos imaginariamente- de la lupa del Estado. Supo ser el aliado y el material conductor que permitió éxito peronista en la construcción de poder.
Perón además pudo manejar los tiempos y las situaciones para poder sacarse de encima el pesado escollo que le significó el conservadurismo, sabiendo aliarse con otros movimientos políticos como FORJA, que aunque aportaron una mirada alternativa también se tradujó en incluir facciones que sabían leer el naciente sentimiento obrero.
Por otro lado, los principios de la organización sindical se vieron formados en proceso de la rápida industrialización de los años treinta por un lado y las sangrientas referencias de
Cipriano Reyes, conformó la conducción de los ánimos enervados personificados en obreros que movilizan el 17 de octubre, aunque esto solo fue antecedente del fuerte segmento que significo el sindicalismo organizado para el poder peronista, otro aliado que supo sumar estratégicamente para conformar su legitimidad.
Estos datos son útiles para comprender que las dos alternativas puedan articularse y bien complementarse, al contrario de ciertas críticas que pretenden fragmentarlas, el mito viviente del peronismo pareció superarlas y traen a colación un universo mucho más amplio con repercusiones que se ven cotidianamente.
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