En un clima trenzado por sucesos poco claros, presión por parte de los medios de comunicación interesados, intercambios de favores y necesidades políticas, se anticipa un clima prolongado de tensión similar o peor al de las maratónicas sesiones por el tratamiento por las retenciones móviles.
Es evidente que ante este suceso, un holding con grandes implicaciones -no solo en lo patrimonial, sino que casi por momento políticas- como el Grupo Clarín, contribuye a volcar toda su agenda en denunciar sistemáticamente al oficialismo y junto a ciertos sectores localizados de la oposición, que causalmente comparten intereses con el multimedio, contribuyen a quitarle legitimidad al debate por la nueva ley de medios audiovisuales.
Claro ejemplo de esto es el tratamiento que se hace sobre los hechos sucedidos en Corrientes, donde habita un clima poco claro, por el repentino cambio en la posición de la senadora Dora "Anahí" Sánchez producidó por una lista de causas turbias para esa gobernabilidad: el asesinato de un periodista con fuertes vínculos políticos por un lado, problemas para pagar a los empleados estatales, ambas apuntan en la figura de Arturo Colombi devolviéndole el favor al estado en cambio de “protección”.
Aunque por el potencial costo que podría resultar eventualmente por “embarrar la cancha” otra vez como ya sucedió en la cámara de diputados, buena parte de la oposición ahora pretende discutir la ley y profundizar en ciertos artículos y no solamente ante el fracaso del plan de anular el debate, sino por la resignación de que el oficialismo obtendrá la aprobación de la ley general.
Gran parte de la oposición que se despego de intentar otra deslegitimación, se traduce en el radicalismo y el peronismo disidente, que acuden a una arriesgada estrategia de seducir adeptos en las posibles “ovejas descarriadas” del oficialismo, no con una misión “conciliadora” sino con el pretexto de tratar los polémicos artículos y prolongar indefinidamente el debate hasta cuando se pueda.
Ante este panorama, en un marco tan característico por el discurso polarizado, no solamente por parte del oficialismo, sino que con una oposición que presenta marcadas fisuras, además de no encontrar puntos comunes y sin quitar un multimedio marcando una presión constante, el debate corre riesgo de perder la claridad y la rigurosidad que merece.
Enlaces:
No hay comentarios:
Publicar un comentario