martes, 17 de noviembre de 2009

Setentismo

En el simplismo de eliminar ideas.

Buena parte del discurso llevado adelante en la política Kirchnerista, fue el determinante que activó algo más que un espíritu de un revisionismo muy fresco y a su vez muy vehemente, al comprender que gran parte de la sociedad argentina que protagonizó la década del setenta y sentó las bases de los noventa todavía tienen mucho por hablar.

En un contexto de fuertes crispaciones sociales marcadas tanto por una crisis económico-social personificada en olas de despidos y protestas, hay una gran responsabilidad por parte de los partidos políticos por polarizar el flujo de las ideas y absolutizar o separar muchos conceptos que bien podrían contribuir a comunes sociales de la mano, se tienden a generalizar ideales y que en ese proceder se pierda esencia de utilidad.

En ese proceso ha caído un conjunto de ideas, de formas de sentir la vida y especialmente el rol de la política, como lo fue el setentismo: simplificadamente ligado sobre la figura de montoneros, la pólvora y la muerte más que en la acción y el compromiso civil, en un simple un ejercicio que tiende a desarticular la riqueza de una idea completa por el rechazo de una de sus dimensiones.

Es constante el modo como se personifica una idea hacia una persona y como esta es deformada y rechazada en pos de la negación hacia el personaje, el concepto o idea pierde su multiplicidad de matices que podría contribuir al porvenir de una sociedad y queda estancada, anulada y pegada a su supuesto portador en una operación tan simple como vaga.

Y más allá de la asociación de la pareja presidencial hacia el setentismo, con todo lo que puede implicar, el criterio de esta idea de implicación, involucramiento y lucha por una mayor justicia social quedó anulado, por quienes piensan un país polarizado más allá de entenderse oficialista u opositor.

Una fuerte actitud hacia quienes menos tienen y una fuerte importancia hacia el mundo político, más puntualmente visto como una atención hacia las decisiones que hoy no son de acostumbrar y se esta lejos de eso, son implicaciones del setentismo que a su vez quedaron atrás por ese simplismo de encasillar ideas con personas y que estos valores pierdan su vigencia.

Ideas como estas lograrían poner otro color en discusiones tan importantes y hasta ahora monótonas como el quehacer social de la política, hacia los nuevos emergentes, tocados por la crisis y en tiempos en los cuales se ha innovado desde el desplazamiento de los carenciados en la creación de “fuerzas de choque” de dudoso proceder por parte del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Es evidente que ante estos hechos y los que se avecinan, en marco de políticas sociales o hurgando más fino en los derechos humanos, existe una firme convicción de que algunas ideas es mejor dejarlas atrás por el mero simplismo de la buena imagen.


Enlaces:

No hay comentarios:

Publicar un comentario