
El Mayo Francés configuró un interesante esbozo de convicciones constituidas por el contenido reaccionario que unió tanto al mundo obrero y como el estudiantil y persiguió durante cuarenta años su concreción en una estructura lejana a lo absolutista y con la capacidad de ofrecer derechos efectivos hacia las poblaciones.
A diferencia del ejemplo argentino, estudiantes y obreros, estos últimos disfuncionales ante la sus representantes en los sindicatos y ya lejos de aquel “alpargatas si, libros no” parecen no encontrar puntos en común, en un contexto donde se avecinan tiempos de crispación social.
En un ambiente en el que los medios de comunicación con mayor poder, contribuyen a desplegar una nebulosa ideológica y política en el simple tratamiento de polémicas carentes de análisis que pueden resultar potencialmente perjudiciales para empresas extranjeras, como en el caso de Kraft Foods, dejan prácticamente a los trabajadores aislados de toda defensa ante cierto prejuicio facilista por parte de la opinión publica.
Fuera de ese marco, pero mas ligado de lo que se puede imaginar, existe otra puja en la cámara de senadores por la media sanción de la ley de servicios audiovisuales, que ofrecería un acceso a la creación de contenidos a una porción muy importante de los estudiantes, que mantienen además a causa de la descentralización de las universidades, una firme ligazón poblacional, y hasta familiar en muchos casos con el sector obrero.
Este cuadro y la posible cercanía de obreros con estudiantes, no solo en el trato habitual, sino expresamente en preocupaciones y fragilidades comunes, podría plantear la posibilidad de un nuevo vínculo, en donde plasmar otra voz e insertar cierto peso en ante la opinión publica, el debate cotidiano y mucho más importante las principales esferas de decisión.
Por el otro lado, aparecen personificadas en el debate por la nueva ley, un cúmulo de las viejas ideas que enfrentó el ideal del Mayo Francés: políticos que representan concentraciones de medios de comunicación que quieren resguardar su patrimonio y amenazan con un pretexto más patrimonial que cívico con el caos constitucional si se logra la sanción de la ley.
Ante estos personajes y salvando tanto las distancias como las eventuales consecuencias que pueden ocurrir, el conflicto laboral en Kraft Foods y el conflicto de la ley de servicios audiovisuales que representan no solo al poder, sino que a una posible participación cívica, pueden conectarse algunos puntos principales de la herencia ideológica del Mayo Francés para una eventual lectura de los acontecimientos que sobrelleva la Argentina.
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